Después de pasar varios mostradores y cientos de controles por fin estoy fuera.
Ahora los nervios son otros. Estoy solo en medio de cientos de personas y no tengo ni idea de donde debo ir. Más nervios. El móvil no me funciona. Intento buscar a la persona que me recoge, pero no veo a nadie que me resulte familiar, o que parezca que también me espera.
Me empiezo a auto tranquilizar. Empiezo a comprender que estoy aquí justamente para esto, para vivir lo inesperado, para impregnarme de otras culturas, otras experiencias, otras gentes…
Después de cambios de monedas y algunas llamadas de teléfono, por fin me recogen.
Ahora soy realmente consciente de que esto a empezado. Voy en el coche hacia donde será mi casa durante unos días y mi cabeza piensa un montón de cosas. Voy mirando el paisaje y me doy cuenta que ya no estoy en España. Ya no hay edificios altos, la gente no corre por la calle y veo en sus rostros que viven de otra manera.
Por fin llegamos y tengo una sensación rara. Tengo ganas de hacer muchas cosas. Casi sin descanso me voy a dar un paseo por el barrio. Es todo muy diferente, pero no se por que razón ni motivo empieza a encantarme todo lo que me rodea. Admiro y envidio lo que veo. Una vida humilde pero tranquila. Nadie se ve estresado ni con grandes preocupaciones aparentes.
Mi primer día va a ser un día intenso. Aún no se la cantidad de sentimientos que voy a vivir ya el primer día…