Tantos meses preparando este momento y ahora se mezclan en mi interior muchas sensaciones. Una parte de mi está feliz porque ha llegado el momento de cumplir este sueño. Otra parte de mi tiene mucho miedo por tantas cosas, gentes, momentos que se quedan atrás.
Sé que solo será un tiempo, poco tiempo para mi gusto, pero no puedo dejar de cuestionarme si hago lo correcto.
Pero el momento llegó. Estaba preparando las últimas cosas. Curiosamente cuanto más se acerca la hora, más tranquilo estoy.
Y ahí estaba ya, esperando que saliera mi avión. En mi cabeza pensaba muchas cosas y mi estómago tenía el nudo más grande de mi vida. Me acompañaban algunas personas para despedirme y veía en sus caras una mezcla de preocupación por no saber donde yo iba, y de tranquilidad porque yo hacía lo que quería.
Me despido un poco rápido quizás por los nervios o por no hacerlo muy sentimental y empiezo caminar hacia dentro. Cuando estoy dentro un nudo me viene a la garganta y una lagrima se me escapa de emoción y añoranza.
El viaje se pasa con nervios y pensando mucho en todo lo que me espera. Pensando en todo lo que me queda por vivir, por sentir, por conocer, por descubrir. Pero todo lo que pienso es poco para lo que me espera….
Paso medio día entre aeropuertos, aviones y gente, mucha gente. Intento ver en sus caras lo que ellos sienten, hacia donde van, por que viajan…intento conocer sus vidas, puede que eso me ayude a tranquilizarme yo.
Pero mi cabeza no para de pensar. Ahora los nervios casi se han esfumado y empieza a crecer en mí una ilusión por lo que estaba empezando, me sentía privilegiado.
Por fin el último avión. Dentro de unas horas estaré allí. Me paso la noche intentando dormir, pero me cuesta. El asiento no es muy cómodo, y mis ganas por llegar cada vez son más. Por fin anuncian por el altavoz que vamos a aterrizar. Y llegamos…
No hay comentarios:
Publicar un comentario