Después de un desayuno muy rico con productos típicos de la tierra, me dicen el plan del día. Me espera un día de turismo que poco a poco irá perdiendo ese significado...
Salimos de la casa y me cruzo con gente que se me quedan mirando. Soy un extranjero ¿Tanto lo aparento? Pasa al tiempo y me doy cuenta que soy yo el que se queda mirando, quiero verlo todo, no perderme ni un detalle de lo que me rodea, de la gente que me cruzo. Quien sabe cuando volveré a ver todo eso...
Primero paseo por el barrio donde está la casa que me quedo. No hay nada igual de lo que yo conozco. Las calles, las tiendas, los coches, las gentes, todo es diferente.
Se respira mucha tranquilidad, nadie tiene prisa, nadie corre por las calles.
Caminamos hacia la parada de la micro, el autobus. Después de pagar unos pocos pesos, montamos. Me sorprende lo que veo al entrar. Mucha gente, todo muy deteriorado, asientos rotos, pintados...pero me gusta y no se por qué.
Cuando decidimos bajar, tocamos el timbre y para el conductor donde queramos, nada es como aquí.
Voy a conocer mas transportes del lugar, cogemos ahora el metro. Gente vendiendo, durmiendo, pienso que el metro es el metro donde quiera que vayas.
Llegamos al centro y empiezo a hacer turismo. Todo es precioso pero sigue siendo muy diferente.
Visito muchos monumentos típicos y despues de hacer algunas fotos llega la hora de comer.
Vamos a un centro comercial. La comida típica la dejo para mas tarde. Comemos una pizza.
Sobra un trozo de pizza y lo guardamos. Más tarde entenderé por qué.
Llegamos a uno de los sitios mágicos que voy a conocer. La basílica de la virgen de Guadalupe. Al entrar ahí siento que se respira algo que no se explicar. Le pido a la virgen que me ayude el tiempo que allí me queda.
Salimos de allí y nos dirigimos a una zona "peligrosa". Entro en un típico mercado. No entendía que queríamos ver allí hasta que aparecen los niños de la calle. Niños de todas las edades viviendo en las calles drogados por el pegamento. Mi corazón se encogió al verlo. Me gustaría poder hacer algo por cada uno de ellos. Se cruzan conmigo y me miran. Puedo leer en sus ojos una mezcla de rabia por como le ha tratado la vida y un chico que pide desesperadamente que le ayude. Me quedo con la impotencia y con esos ojos en mi cabeza.
Salgo de allí y lo que empezóo siendo turismo, va cambiando de matiz. Mientras esperamos el metro, otro vuelco me dió el corazón.
Se acerca una niña de unos 6 añitos vendiendo algo, no recuerdo muy bien por qué. De repente nos acordamos del trozo de pizza que guardamos. Se lo ofrecemos y ni se lo piensa. Nunca había visto a una niña comer con esas ganas. Se me hace un nudo en la garganta al verla. Incluso hoy día me pasa cuando recuerdo esa carita de felicidad al ver la comida, comida que muchas veces yo la tiro porque estoy lleno. Nunca volveré a tirar nada, empiezo a valorar lo que tengo.
Cogemos el metro y volvemos a la casa. Vuelvo con sentimientos mezclados. Estoy contento de conocer nuevos lugares pero a la vez sobrecogido por ver realidades que antes solo imaginaba.
Todo lo vivido en este día me vuelve a recordar por qué estoy allí y nunca lo olvidaré.
Por fin estoy en la cama. Ha sido un día duro, o dos, no lo se por culpa del cambio de hora.
Mañana nuevas experiencias me esperan. Ya está mas cerca el viaje de verdad.....
leo esto y se me coge un pellizco en la panza y me entra una congoja pero cada vez tengo más ganas de que legue el año que viene! me ha recordado a la canción de Antonio Orozco de "llevo una vida planeando este viaje, voy sin maletas llevaré mi corazón..." =D
ResponderEliminarPues si!! Yo tambien tengo ganas de que llegue el año que viene ya! A mi me pasó lo mismo escribiendolo anoche. Recordando lo que pasó se me hizo un nudo en la garganta!!
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